Amablemente

No es el Síndrome de Estocolmo. No. Sino su forma de hablarme, de alcanzarme la comida, la bacinilla. Sé que me quiere. Incluso me trajo lápiz y papel porque sabe que me gusta escribir; está en todos los detalles: ahora prepara, amablemente, el silenciador para que no escuche el disparo.


Escrito para 50 palabras.

El hombre útil

Existe una fábrica de zapatos que utiliza hombres como materia prima.
En fila, todos esperamos ingresar en unos cuartos diminutos que recuerdan a baños químicos. Del lado de afuera sobresale una palanca. Al presionarla, convierte a la persona en un par de zapatos.
Los zapatos nacen totalmente cerrados, y hay que sacarles lo de adentro para hacer el agujero por donde entra el pie.
¿Cuando todos seamos útiles, quién usará tantos zapatos?

Publicado en el libro Érase una vez un microcuento II, por la editorial Diversidad Literaria, en julio de 2014.